miércoles, 8 de mayo de 2013

Ojalá pudiera volver al día en el que escribí esto... porque por lo menos estarías aquí.


Dicen que si una persona se aleja de tu vida, la debes dejar marchar. Es ley de vida: las personas van y vienen. Unas dejan buenos recuerdos, otras malos, y otra minoría simplemente no despierta en ti ningún sentimiento. Esto, por supuesto, no me ha pasado contigo. Es lógico... ¿Cómo no me vas a producir un sentimiento tan fuerte después de 7 años juntas? Es imposible. Y en este caso tampoco vale lo de dejarte marchar... porque te puedes ir físicamente, pero siempre estaremos juntas. Fue una promesa y lo seguirá siendo, porque una puñetera distancia no nos lo va a impedir.

Cuando digo que hemos estado juntas, es literalmente juntas, porque en todos o casi todos mis buenos recuerdos apareces tú.
Me acuerdo cuando llegaste a mi clase en 2º de primaria. Estabas apartada y muy callada, te presentaron a la clase y enseguida te viniste con nosotras. Nuestra amistad se unió mucho más en 3º y 4º, hasta tal punto de pasarnos los recreos solas y hacer mil y una gilipolleces. ¿Ejemplos? Hay muchos: cuando planeábamos mi plan para chocarme con cierta persona (no sé si sabes a quién me refiero...), cuando la avalancha con la que te estampaste, nuestros bailes... han sido muchas cosas, demasiadas como para tirarlas al traste por el simple hecho de que te vayas. Y muy importantes, créeme.


También me acuerdo de esa asquerosa mañana, por 5º de primaria, en la que me dijiste que te marchabas. Se me cayó el puñetero cielo encima. En ese momento fui muy egoísta y sólo pensé en mí, en qué iba a hacer a partir de ese momento. Porque mi vida se basaba en ti, suena muy cursi... pero es así. Fueron pasando los meses, y años, y me hice a la idea de que no te ibas a marchar. Hasta que de nuevo salió la noticia, solo que esta vez era más madura e intenté enfrentarme a la situación. O eso pensaba yo... porque más que enfrentarla, la evitaba. Intentaba no pensar en ello y disfrutar de lo que me quedaba a tu lado, para no arruinar los últimos momentos. ¿Sabes? Todavía no me hago a la idea de que te vas. Supongo que no me la haré hasta que definitivamente no estés a mi lado. Qué putada joder.

Valoro de ti absolutamente todo. Porque me encantan esos momentos a solas, en los que decimos cualquier tontería o en el que con una simple mirada nos lo decimos todo. Y es que no sé cómo coño sucede, pero me entiendes a la perfección... o por lo menos lo aparentas. Que te amo se queda corto. Hay muchas razones, la más obvia por existir, pero no dejemos atrás que eres como mi hermana, y que mientras han pasado millones de personas por mi vida, tú has sido la única que siempre se ha quedado. Y eso es dificilísimo, porque hay días que no me aguanto ni yo. Y es que siempre has estado ahí... SIEMPRE. Hasta por la más mínima rallada, por cada comedura de cabeza... por todo. Puede que no valorara en su momento todo lo que haces por mí y lo mucho que significas, pero dicen que no se echa de menos algo hasta que se pierde. Y es cierto... aunque más vale tarde que nunca, ¿no? 

Estás más que avisada: como no te conectes o no me mandes de vez en cuando un correo, voy para allá, te mato y me vengo. Porque más no puedo hacer, pero no voy a permitir que me olvides. A cambio, yo te prometo que no te voy a olvidar. Que lo eres todo coño... se puede decir más alto pero no más claro. 

Ahora me pregunto con quién voy a compartir mis gustos... porque son prácticamente iguales. Si es que nada va a ser lo mismo...
Hazme un favor anda: sé más abierta. La vida te presenta una segunda oportunidad, y sé que siempre has querido liberarte de esa timidez. Enfréntate a tus miedos ahora que puedes, conoce a gente, equivócate una y mil veces, sueña y vuelve a soñar... pero lo más importante; sé feliz. Y échame de menos cojones, porque no te imaginas cuánto te voy a extrañar y necesitar. Es incontable.
Porque cuando tú te vayas, una parte de mí se irá contigo. Y esa parte es muy grande... así que cuídala bien.

Que por si no lo sabes, estoy aquí para todo, aunque tan sólo sea por una mierda de red social. Que es difícil encontrar amigos de verdad, pero puedo afirmar y gritarlo bien alto que tú eres uno de ellos. Y que para ti soy lo que tú quieras y necesites, que te lo mereces todo.


Creo que sólo queda dar las gracias. Gracias por ser como eres, principalmente, por estar ahí... por todo, que ya está más que dicho. Y que TE AMO mi señora Potato, y que por lo que más quieras, NO LO OLVIDES, Y NO ME OLVIDES.

No hay comentarios: