Fue una
cruda mañana de invierno
el día
en el que me encontré huyendo
al
igual que el cervatillo en el incendio,
lacerante,
salvaje, cruel destino.
Mi
destino…
Huía
del adiós esperado,
de tus
besos anhelados, pero rechazados,
del
calor que desprendía tu mirada,
de la
difícil y frugal jugada.
Mi
jugada…
Huía
del tintineo del despertador,
del
café aguado mañanero,
del
amor fugaz y verdadero,
del
mundo de mi alrededor.
Mi
mundo…
Pero
sobretodo huía de la soledad,
de la
permanencia, la insistencia,
del
porqué de mi existencia,
de la
falsa esperanza.
Mi
esperanza…
Supongo
que me cansé de mirar
hacia
la nada, y encontrar
el
vacío, la desolación, la espera
de
quien desea sentir vida.
Mi vida…
Tú,
hirsuto como la roca;
yo,
transparente como el cristal.
Siempre
chocando, siempre luchando,
una
batalla difícil de ganar.
Mi
batalla…
Simplemente,
desplegué las alas,
heridas
del paso del tiempo,
y eché
a volar, en busca de aliento,
decisión,
sueños, metas.
Mis
metas…
Nadie
dijo que fuese sencillo,
que
encontrase la paz que no tenía,
que hallase
mi camino, que en el fondo temía,
que mi
obra cobrase sentido.
Mi
obra…
Pero
aprendí que el amor
se
encuentra en la punta de los dedos
de
aquel que teme amar,
que
teme querer.
Que
cuando uno lleva tanto tiempo buscando,
tiende
a olvidarse de que encontrar es fácil
si
buscas en aquel que se calla cómo se siente.
Que los
besos curan heridas,
o abren
las cicatrices más profundas.
Que la única
forma de acallar mi frío
es la
de lanzarme a tus brazos cual suicida lanzándose al vacío.
Que
debo gritar lo que callo,
aceptar
lo que rechazo,
devorar
lo que vomito.
Que
puedo realizar el viaje más largo,
recorrer
lo que nadie ha recorrido,
experimentar
lo que nadie ha experimentado.
Pero,
si de quien verdaderamente huyo
es de
mí, de ti, del pasado;
lo que
vivimos, lo que sentimos,
lo que
callamos, lo que anhelamos,
habrá
valido la pena si yo, serena,
afronto
la verdad, la templanza.
Haré la
travesía más sorprendente,
innovadora,
exigente,
pero,
lo único que verdaderamente me salvará,
es
enfrentarme al destino…
…mi
destino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario